Espíritu de las Casas: Exhibición individual de Nicolás Janowski en colaboración de Freddy Mamani

23 September - 20 October 2021

Interferencias de ajayus: colaboración fotográfica entre Nicolás Janowski y Freddy Mamani

Juan Fabbri

 

El proyecto colaborativo “Espíritu de las casas” realizado por Nicolás Janowski (Argentina) y Freddy Mamani (Bolivia) está siendo actualmente exhibido en la Galería Vigil Gonzáles, ubicada en Urubamba, Cusco (Perú). Para la producción, ambos artistas acordaron reunirse en Bolivia, particularmente en la ciudad de El Alto, el año 2019. Este encuentro sucedió días antes de la crisis política en el país, por lo que fue una confluencia frágilmente posible. El resultado es un trabajo donde vemos como ambas miradas se entrelazan. 

 

Nicolás Janowski es un artista en el que confluyen varios intereses que le permiten repensar las prácticas interdisciplinarias actuales, caminos que parecen no respetar los tradicionales y, más bien, exploran el vértigo de la creación. Su pensamiento transita entre los universos de la fotografía, la curaduría y la antropología.

Freddy Mamani es un referente imprescindible de la emergencia de la arquitectura neoandina en Bolivia. En los últimos años, se convirtió en la figura autoral más representativa de los edificios implementados principalmente en la ciudad de El Alto, conocidos como “cholets”. Es parte de una propuesta arquitectónica que también es la materialización de la fuerza política, estética, económica y cultural de la población indígena aymara urbana.

 

La exposición “Espíritu de las casas” contiene dos líneas de trabajo. La primera es una reinterpretación y apropiación de imágenes de archivo de la expedición francesa a Tiwanaku en la primera década del siglo XX. En esta, encontramos una serie de fotografías históricas sobre los trabajos arqueológicos en las ruinas prehispánicas. Frente a este archivo, que es el testimonio de la extracción del patrimonio cultural de Tiwanaku a Europa, Janowski proponen trabajar una relectura, para esto gestiona una copia de las fotografías del The Brooklyn Museum. Dichas imágenes las ajusta, retoca e imprime en copias de algodón y como práctica curatorial las traslada a El Alto para trabajar con Mamani. Este gesto nos evoca a la repatriación de patrimonio sustraído. 

Freddy Mamani interviene las fotografías documentales con una serie de dibujos que consiste en diseños, planos y bocetos de edificios que son parte de la arquitectura neoandina en Bolivia. Edificaciones que brotan como semillas de las ruinas arqueológicas. Simultáneamente, Janowski interviene las imágenes escribiendo con su sangre palabras en aymara como un modo de reivindicar y fortalecer los usos de la lengua aymara en el presente. 

 

En la obra podemos visualizar el proceso de reconstrucción y autoidentificación de los aymaras contemporáneos con Tiwanaku. Es allí, donde las obras nos invitan a imaginar la relación y el pasado mítico y de herencia entre la arquitectura de los cholets y la de Tiwanaku. Asimismo, es un ejercicio artístico que consiste en una reparación histórica, que podríamos entenderlo como una sanación frente a la historia colonial que sufrieron y resistieron las poblaciones indígenas en los Andes. Reconstruir lo indígena obliga muchas veces a reinventar o imaginar el pasado y las conexiones con el presente.

 

Por último, terminamos con una revisión sobre la segunda línea que nos propone la muestra en Cusco, la cual consiste en una serie de interpretaciones poéticas desde la mirada y estética de Janowski sobre la ontología andina. Alejándose de la fotografía positivista de inicios del siglo XX, nos propone una fotografía capaz de generar múltiples rostros y paisajes deconstruidos, temporalidades que se atraviesan y se confunden, el pasado y el futuro se interfieren. Estas fotos nos invitan a pensar que en un mundo cada vez más globalizado, donde la voz y la historia indígena se presentan como una evidencia de la diferencia, se convierten en una posibilidad de cambio y transformación. Además, la obra nos permite soñar en la posibilidad de un encuentro simétrico entre diversos. Entonces, la creación se convierte en una posibilidad de respetar, pero a la vez celebrar, las diferencias culturales. 

 

En la exposición en Vigil Gonzáles nos encontramos ajayus (almas) que se interfieren para seguir creando en medio de la pandemia.