Portraits: Cajamala: Solo exhibition of Peruvian, New York City Based artist Sebastián Montalvo Gray

4 September - 4 November 2020

Solo exhibition of Peruvian, New York City, Mexico based artist Sebastián Montalvo Gray

VIGIL GONZALES se complace en presentar Retratos: Cajamala la segunda exhibición individual de Sebastián Montalvo Gray en la Sala 3 de la galería. La muestra se podrá ver hasta el 4 de noviembre del 2020 via nuestras plataformas digitales y/o programando una visita.

Un carnicero, dos mineros, una cocinera, un anciano, un policía, un borracho, un realizador de ritos. Los ocho retratos que constituyen esta primera entrega de la serie Cajamala pueden ser identificados así, por los oficios, por la función de los protagonistas dentro de la organización social, por una adopción estética del trabajo o rol que desenvuelven. Pero la lectura no se limita a ello: lo que vemos atraviesa el umbral antropológico que, en primera instancia, caracteriza a las imágenes, y lo que luego emerge del fondo de las miradas, como una espuma espesa, es un universo narrativo de lo que es la vida latinoamericana rural en el siglo XXI.

Con una operación muy similar a la que realizaron los precursores y los referentes del realismo mágico ―Juan Rulfo, Miguel Ángel de Asturias, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska; la lista es larga―, esta porción de Cajamala nos presenta un sistema de relaciones que por momentos resultan ficticias o, cuanto menos, anacrónicas. El carácter sincrético del pueblo, donde animales son sacrificados en contextos religioso, la relación corporal con la geografía, los trabajos manuales, la ausencia de niños; todos los elementos se reúnen en estos retratos y nos interpelan como contándonos un secreto, como susurrándonos un arcano que yace debajo de todo eso.

 

Al mismo tiempo, el paisaje está relegado a nuestra interpretación de los retratos. La exuberancia del territorio, nos está diciendo Montalvo Gray, habita en los cuerpos retratados, cuyo valor reside en una resistencia aparente: el tiempo y lo que ha devenido de su paso, la modernidad con sus beneficios y decadencias, el progreso técnico y la sustitución de hábitos, costumbres y oficios, no se ha introducido aquí como en las grandes urbes del mundo, sino que el tejido cultural de las relaciones que podemos intuir en los retratados ha absorbido muy poco ―acaso algunos aspectos materiales― en un gesto de conservación identitaria.

 

Cajamala es perfectamente comparable a la Comala de Rulfo o al Macondo de García Márquez; algo similar sucede con la mujer fotografiada pelando un pollo: en un pueblo aparentemente gobernado por hombres, donde las mujeres parecen estar privadas del trabajo y de la vida pública, hay una mujer que se abre camino en el cuadro, tal como lo hace el personaje de Elena Poniatowska, Jesusa, en su novela Hasta no verte Jesús mío. La posibilidad de una ficción que nos proponen estas imágenes nos permiten desarmar esa realidad que se auto-manifiesta a sí misma de una manera casi estereotipada de rigidez. Cajamala nos muestra la luz, pero también las sombras. La magia y la realidad impuesta.

La mirada de Sebastián Montalvo Gray nos devela la singularidad de un pueblo latinoamericano, pero también sus rasgos universales.