Sobresala (SSS): Solo exhibition of Martín Rodriguez Miglio

24 July - 12 August 2021
Overview

En 1983, un director de películas de serie b intentó hacer realidad su visión de una historia sobre una secta clandestina que intentaba apoderarse del mundo desde abajo.

Por desgracia, su trabajo fracasó y la película nunca se completó. Algunos especulan con un supuesto sabotaje por parte de una sociedad secreta que no quería que la película quedara al descubierto. Aunque, tras muchas investigaciones, no se encontraron más que pruebas del supuesto sabotaje.


Hoy, 30 años después de este suceso, presento esta interpretación del material recogido con la intención de concretar la visión tanto del director como de la sociedad secreta.


Espero que este intento pueda responder finalmente a la pregunta ¿Qué pasó con la película?

Más allá / la interrupción 

Texto por Susana San Juan

 

No son nuevos los proyectos cinematográficos que han quedado solo en el guion o que, por diferentes motivos, no llegan a terminarse o aún a estrenarse. La tradición es larga y probablemente se remonte a la invención misma del cine como arte de masas. 

 

Las más de las veces, las razones suelen ser económicas o logísticas, como una movilización de recursos tan costosa que no permite la culminación del proyecto (el Napoleon de Kubrick) o errores durante el revelado o la edición que alteran el producto de manera grave (piénsese aquí en la primera versión del Stalker de Tarkovski). 

 

Las menos, las razones pueden llegar a ser verdaderamente “ideológicas”-la censura, ya sea del Estado o del mercado (poderosas empresas como la Metro-Goldwyn-Mayer), a algunos proyectos reñidos con la hegemonía dominante-, o “estéticas”, como aquel proyecto pensado por Eisenstein para filmar El Capital donde el libro de Marx actuaba a modo de “libreto” (la pregunta de cómo se filma El Capital continuará rompiéndole la cabeza a más de uno).

 

De este proyecto (de su fracaso), no obstante, sabemos mucho y poco a la vez. Podemos reconstruir el fracaso (sabemos mucho de eso: un frustrado estreno, problemas con el personal, con los actores, con los extras, con el director, con casi todo…) pero no quién fue la mente maestra detrás del fracaso (sabemos poco de eso). 

 

Sabemos que el filme quería retratar a un grupo, uno que estaba organizado. Sabemos que el filme fue atacado, que su fracaso se gatilló por ese mismo grupo, organizado. Algunas imágenes, algunos símbolos de ese grupo: no sabemos mucho más. Pero hoy esta exposición recupera piezas de ese fracaso y de ese desconocimiento. 

 

Antes hemos mencionado algunas posibles (¿probables?) razones que vinculan la producción y el proyecto fallido:

 

Si la razón del fracaso fue económica, entonces aquello que saboteó el filme habría operado a través del dinero, como esas conspiraciones que culpan de todo a los masones o los comunistas. 

 

Una imagen hoy expuesta puede hablarnos de esta posibilidad: dos rayos o aperturas -algo así como rasgaduras- opuestas, pero de cada rayo emerge la mano que sostiene a su contrario. Las manos, que sostienen los rayos, recuerdan a antiguas mitologías o quizás a mitologías futuras (una rasgadura que viene de otro tiempo, en el futuro).

 

Si la razón del fracaso fue logística, entonces el sabotaje se trató de una operación de infiltración en la producción. ¿Cómo lo hicieron? ¿Y cómo, quien quería representarlos en el filme, no se dio cuenta antes? ¿Utilizaron algún símbolo para reconocerse? ¿Cómo destruyeron las láminas del filme? 

 

Otra de las imágenes de la muestra, donde aparece una suerte de rollo destruyéndose, también nos habla de esta posibilidad. 

 

Si la razón del fracaso fue ideológica o estética, entonces estamos en el terreno del desconocimiento total. ¿Cuál era la militancia de los saboteadores? ¿Qué pasaba por sus mentes y a qué proyecto mayor responden? ¿De dónde vienen? El silencio sería recomendable. 

 

Pero, por suerte, no todo es especulación. Hay documentos. 

 

Quebrados, desgastados o mutilados, pero existen. Ello ha quedado en evidencia durante la propia investigación para el fallido filme (y para esta exposición), aunque el nombre de los saboteadores no se termina de mencionar. Véase un fragmento extraído de los primeros borradores del guion, que hoy se expone junto a las imágenes, donde se resaltan frases como:

 

“Ellos…. los que vienen de afuera…. los que viven abajo…los que se mantienen por encima…”. 

 

Imposible cartografiar su ubicación, tanto dispersa como confusa. No obstante, están allí.  En otro momento, el director llega incluso a admitir que ha pasado “varios meses ya observándolos, buscando entender la lógica interna que los mueve”. No es difícil deducir la inversión que pudiese haber ocurrido: de tanto observar, de tanto construir su objeto de estudio, contemplación, ha sido el propio director el que ha terminado por ser el objeto de aquellos que lo terminaron por sabotear. Cada que él los observaba, ellos le devolvían la mirada bajo extraños hechizos. Ya los últimos fragmentos, cerca al que debía ser el estreno de la película, aparecen simplemente ilegibles, escritos con una mano nerviosa, apurada. 

 

También aparecen, crípticos (y rescatados en la propia exposición) un conjunto de símbolos circulares, y otros casi a modo de estereogramas, dibujados originalmente en los bordes de los borradores del guion. 

 

(Susana San Juan, crítica de arte)

Installation Views
Works